Todo verdor perdurará Crónica

Susana Chávez-Silverman

Illustration by Cody Cobb

25 junio, 2014
Trailhead, Thompson Creek
Claramonte, Califas

Para Lucía "Lucy War" Guerra
and for Joanna Martine Woolfolk, in memoriam


Algo totalmente wormhole-ish, "invisible links-y," extraordinario acaba de pasar. Salí al patio a regar. Tuve un weird, uncharacteristic, muy un-Aries titubeo: I knew if I got involved watering, lovingly checando mis plantas for new growth, random insect asaltos, etc., it would be too late to have a healthwalk antes de ir a la clase de yoga. Pero pos ni modo . . . decidí salir. Me puse a barrer los fallen pine needles y stray eucalyptus leaves que se me caen, badgeringly, de los giant trees al otro lado del fence.

All of a sudden sentí una . . . presencia. I know, I know. Suena medio cheesy y sci fi, pero no sé cómo (outside the wormhole) describírtelo. How to make it make sense. A tiny fluttering presencia. Como si fuera un heart with wings. Eso: un heartbeat alado. Sé que suena crazy, pero stay with me. I stood frozen, escoba en mano mirando esa presencia alada, y entendí que era un hummingbird. Seeing and understanding hit me sequentially, casi simultáneamente, pero not quite. I couldn't—quite—believe my eyes.

Porque anteanoche había soñado con colibríes. Toda una horda de hummingbirds, or manada, flock, o como corno se le diga a la agrupación colibrí (esto de los animal groups is one of my favorite rubros of all time, pero te confieso al tiro que no siempre—OK, hardly ever—acierto, in English, español or any of my lenguas or their in-between). En el dream, estaba sentada en una especie de treehouse-restaurant, con mi amigo el Colombiano (aka Juan Carlos Galeano). Era un lugar húmedo, penumbroso, jungle-dense. Y muy verde. We were high up, surrounded by green. Y de repente, rodeados de colibríes. Or I was.

Ahora sentí el mismo nanosegundo de aprehensión que había sentido en el dream. Pero this time, no era un sueño. Por eso, ese gap entre ver y entender. O más bien, digamos que se me ocurrió al instante que my dream had manifested. Se había encarnado. It was REAL.

El hummingbird estaba quizás 18" away. Can't say for sure. Soy notoriamente pésima para poner números a las distancias. Pero he was close, close. Just beyond an arm's-length away. I'm a Califas girl so OB-vio, he visto un chingo de hummingbirds (specially trained at colibrí-spotting por mi Agüela Chávez, in her San Diego yarda de atrás). Pero nunca en la vida, te lo juro, había visto uno tan close. Ese momento de apprehension era por su microscopic pico afilado. I saw it clearly! That magic needle-like beak. Temí que el vato me hiciera divebomb al ojo (lo mismo había temido, just for a moment, en mi sueño) o que se me enredara en el pelo. —You're safe, you're safe, me dije, medio pendejamente, ya que caí en cuenta de que tenía puestas las sunglasses.

En eso la atención se me bifurcó: sin quitarle los ojos de encima al hummingbird, I remembered that buzzing, gorgeous, iridescent green mayate, hace dos años. When I was standing in line en el cine, para ver "Searching for Sugar Man," sólo días antes de salir para South Africa. I was humming and buzzing with expectation and apprehension myself. My epic return. Ya sé, ya sé. I'd already been back once before, en el 20-year mark, en el 2005. Pero eso había sido con Dorian. My old life. Yo ya no [era] yo, ni mi casa ya mi casa (pero esa es otra), dixit Lorca. So it was like I was sleepwalking, esa vez en Sudáfrica. Para el 2012 I was myself, de nuevo.

Anygüey people started shrieking, absolute pandemonium (como dijera Howard), pero I just stood there, bien calm. Escuché ese familiar buzz buzz buzzing, el frenético whir metálico de las shiny green wings. Como en Zapopan, cuando mi hermana Sarita y yo solíamos atarles hilos, like slender kite strings (taught this cruel, irresistible truco por los hermanos López Moreno, Miguel y Alejandro, éste mi dizque boyfriend a los 10 años, till he asked me to hold his watch for him mientras iba a hacer pis behind a tree—pero esa es otra, yuck, muy otra), casting them aloft into the Mexican summer sky.

Sabía que ese mayate, el summer del 2012, here in sleepy college town SoCal, had come for me. He actually alighted in my hair (my biggish, slightly 80s-holdover peinado); escuché su insistente zumbido, just above my left ear. A concerned woman whisked her acid-washed jean jacket at me; ¡coño, por poco me saca un ojo ella! –Leave him be, le dije. He means no harm. He'll leave when he's good 'n' ready. Yo supe al tiro que ese huge green flying beetle constituía un sign. Un augurio que bendecía, in some bizarre way, mi vuelta a Sudáfrica.

Now, esta mañana, tuve la misma certeza: este colibrí había venido para mí. A messenger. Pero, what's his message?

He hovered; por un momento parecía que (oh, I know this is but a dream) if I'd wanted to, de haber alargado la mano, I could've touched his lapidary, minute, uncanny stillness. A still point of light pero entonces un rapidísimo desplazarse, a dive, a mini-soar, zinging bursts of dazzling yet controlled speed. He whirred and chittered, all around my head. All this en cosa de dos minutos. It's going on too long, pensé. He's staying way too long. And he's way too close for comfort. LITTLE EYE: even if I suck at putting a number on distance, tengo aguda consciencia de cómo medir el tiempo, lately, since I've been doing the (hideously boring pero eficaces) two-minute ejercicios en un libro que me regaló mi hermana Wiggue (aka Laura), Live Pain-Free Without Drugs or Surgery.

I just kept standing there. Stunned, de piedra, I stood stock-still, clutching the broom, mirándolo. Ni por un minuto se aproximó a los (native South African) succulents cuyos slender, flexible-stalked coral blossoms constituyen el usual enticement de sus compinches, los hummingbirds que ocasionalmente visitan mi patio. No: este vino solo, y vino por mí.

Su mensaje lo tengo que deducir por un (admittedly baroque, as is my wont) silogismo: uno de los hummingbirds de mi sueño también me había abordado. He'd whizzed and chirped, right around my head. When I awoke, ese colibrí lo asocié contigo, Lucy War. This I can't explain, o no "en palabras de este mundo" (como dice Pizarnik). Pero tengo la sensación, ever since our nine-hour marathon visita hace un par de semanas, de que eres una especie de Hada Madrina. Avatar, too, de mi llorada Joanna (Q.E.P.D.).

La Joanna unwaveringly, insightfully supported me; nutrió y confirmó mi visión. About my (he)art: es decir, my writing y mi Montenegro. From 2004-12, en los ocho años de nuestra amistad—overlapping (hasta mi Great Escape en el 2010) con mi cloistering in an emo-abusive, panoptical monasterio—Joanna was with me, fomentando mi apprenticeship como vidente. Until her death, el año pasado.

And then...oh, anchorless, blank, dreamless, vision-less. Sin rumbo (pace Cambaceres). Dark dark dark. 2013: el atroz Año del fucking Black Watersnake. Hacia su clausura, crawling back. Clawing my way back up, toward the light. Reconociendo, aceptando (el poder de) la luz en mí. Por Wizard of Oz-ish and therapy-speak que suene (y de hecho, mi therapist, la Leslie, did tell me exactly that: que I have internalized Joanna's teachings, que she's with me all the time, y bla bla. It took a loooong time for that simple yet powerful truth to sink in), sé que el visionary insight de Joanna está en mí.

Entonces (y sólo entonces) te me apareciste, Lucy. Strangely (o quizás no), compartes con Joanna la absolute conviction de que mi amor con H es life-long. In late 2012 (unos meses después de mi apocalíptica reunión con Montenegro, en Pretoria--and only 6 months before she died), at our last astral reading Joanna me había dicho: —don't be concerned about H's silence. He's . . . down there, struggling (where "down there"? musité, irritada. Where did she mean? ¿en Sudáfrica, o en el hellish underground of his own creation?) —He's engaged in a slow, very slow Plutonian transformation, Joanna told me. —I know it's terribly slow for your Fire-sign nature! But hold your ground; he's with you.

En cambio, Lucy, tú me insistes en que intente ubicarlo, que encuentre un modo de comunicarme directamente con H. —El corazón me dice, Susanita, you told me, que él te necesita.

Pos órale: si este colibrí-mensajero es tu avatar, and your most urgent message to me is "find H," tiene sentido, syllogistically, que este lone hummingbird sea algo a modo de spirit-animal, el wormhole avatar de H. ¿Y su message? Tan sucinto como la abreviada forma del mensajero: I'm here.

You found me, Montenegro, you came to me. Para alentarme, recordarme, to tell me I must go to you en estas slowly but surely unfurling pages. It is here, my darling Rip van Winkle, aquí en estas páginas, that I shall conjure you. Bring you (back) to life. To me. To (our) love.