de Diario de una costurera proletaria

Victoria Guerrero Peirano

Dejo la palabra  La olvido
Ensarto hilos rojos negros azules fucsias verdes
Harta ya de los Concursos Públicos para Plazas Docentes
Empecé a bordar cada prenda de mi ropero
Arreglé mis títulos doctorales y los guardé junto a la estantería de libros
Para que no se sintieran menos
CV a foja «0»
Lo archivo
lo fondeo
El mercado quiere profesionales en tiempo récord
Títulos y masters,
etc. a granel
Pero las costureras somos para siempre




La poesía de mis manos
La poesía de mis ojos
Dejé de lado las «bellas artes» y las «altas letras»
Al fin comprendí que me eran inalcanzables
Acuñé un nuevo lema en letras plateadas recortadas
sobre una cartulina negra
M U E R T E
A
LOS
            P O E T A S                 H I G I É N I C O S
 
Y por el momento no sé hacer otra cosa




Las burguesías del tercer mundo son fieras y asesinas
Y cuando caen se refugian en una costurerita
Una mujercita de su casa
Que solo sabe coser y leer
Leer y coser




En el autobús tres mujeres están bordando
Dos hacen una pastilla a croché
Una teje con palitos
Ya nadie aprecia ese arte




Mi madre tejía toda la noche
Sus manos eran sus ojos
¿Nos mirarían sus ojos?
Está condenada a hacer cosas con sus manos
Coser y coser
Bordar y bordar
Pintar y penar
Todo lo que no pudo hacer
cuando la muerte era tan solo una palabra




Muchas veces he pensado en lanzarme por la ventana
Pero me pongo a escribir o a cortar papel y se me olvida