Elegía Joseph Cornell

María Negroni

(Cotillion, 1940)

Los chicos son versiones falaces, relatos inconclusos. Están en una fiesta, en un comedor de los años 50, rodeados de globos, cornetas, serpentinas, a punto de pescar con los dientes una manzana que flota en un fuentón de lata, de quedarse dormidos, de tomar un refresco, de ponerle la cola al gato. Gestos un poco desprolijos. Un niño siempre trae su cuota de mundo al mundo para que la realidad sea. Uno podría tener miedo. De sus zoquetes blancos, de su vitalidad un poco cruel. Joseph Cornell trabaja ahí, en este límite, cuando la manzana se le escapa de la boca al chico para que pueda seguir jugando. Toda la vida el mismo movimiento: atrapar, perder, atrapar, perder. El niño: cazador solitario. Su corazón lo elude y en esa ausencia, se confabula el destino, se ilumina lo inmenso.


人人人人人    人人人人人人


人人人   人人人人人  人人人人人  人人人人人


                 人人人人人  人人人人人   人人人人人   人人人人人   人人人人人


     人人人人人   人人人人人   人人人人人   人人人人人   人人人人人

 
              人人人人人   人人人人人   人人人人人

                                                            人人人人人人人人人  人人人人

                                    人人人人人
                                                                        人人人人人





Hacia una poética muda: Pensar es adivinar. No sé si podré, de este modo, encontrar una idea futura, pero lo intentaré. Lo importante, ahora, es cuidar el vacío (ninguna pasión, ningún plan de viaje, ningún apego a cosa concreta), mezclar lo ruin, lo erótico y lo culto, y hallar una forma que estribe en la ausencia de forma. ¿Será posible? Ah cómo quisiera ser yo mismo un arabesco de humo con su alto desorden, su hervidero de dioses, su taller abierto a la incoherencia, como el estado después de la muerte.





             *

*  the stars  *  

                          *

 

                           *





Existe un muro. Y atrás del muro estrellas, ocultas atrás de las estrellas. O tal vez eran fuegos, altos ecos visuales en dirección a la ceniza. Quién sabe: la distancia encandila, como encandilan los himnos de Novalis. Todo ocurre a la vez, incluso el cielo, el bajísimo cielo en el que ardemos, con un pie en la eternidad y otro en el barro. El hecho es que hay un muro y estrellas reales detrás de las estrellas. ¿Qué más es el amor? Pasa una niña desnuda, blandiendo un secreto claro.




CHAMBRE INTIME

una pequeña

amazona

en

un

forbidden

planet